¿ESTAMOS REALMENTE CRIANDO VAGOS?
Me
han enviado en innumerables ocasiones un artículo muy interesante del
Dr. Cesar Mella, que se llama “Estamos criando vagos”.
Al parecer a muchas personas le ha picado muy cerca la pelota,
ya que en varios meses se ha reproducido como pólvora.
Ya
hace mucho tiempo hice un análisis del mismo, demostrando por qué no
estoy de acuerdo con las soluciones que él plantea, aunque sí con lo
que está pasando. Hoy me
veo en la necesidad de hacerlo públicamente, ya que me siguen
enviando dicho escrito, y sigo sin estar de acuerdo en las soluciones.
Así que rápidamente lo desmenuzaré y daré mis soluciones.
Él
Dr. inicia su relato diciendo que los jóvenes de hoy no se levantan a
tiempo y hay que llamarlos varias veces, que hablan mucho por teléfono
y vía Internet, que no tienen responsabilidad con sus cosas ni con
los oficios de la casa... Esto
ha sido desde siempre, la diferencia la hace el que adiestra.
No es a ellos que tenemos que exigirles, es a nosotros.
Y en realidad, lo importante es lo que están viendo de
nosotros, no lo que le decimos. ¿Llegamos
temprano del trabajo o de nuestras otras actividades sociales?
¿Les dedicamos el tiempo que era necesario o siempre estábamos
ocupados para conseguir dinero para el nuevo auto o las vacaciones?
¿Íbamos a sus actividades, o sólo a la de nuestros amigos, o las de
los profesionales? Yo sé
que es mejor ver un partido de fútbol o de béisbol profesional; pero
le aseguro que el de su hijo es más importante.
El
psicólogo sigue diciendo, “los hijos de hoy idolatran a sus amigos
y buscan defectos en sus padres”.
¿Nosotros los idolatramos a ellos y buscamos defectos en
nuestros amigos? Yo me
fijaría bien cuántas veces hago qué cosa.
Por lo regular somos muy criticones, inclusive a los seres que
más queremos. Dicho sea
de paso, no creo en la crítica constructiva; prefiero las
observaciones y que cada cual decida qué hacer, ya que su libre
albedrío le da esa potestad, y nadie, absolutamente nadie, puede quitárselo.
“No
hay quien les hable de ideologías, moral y buenas costumbres”.
Lo siento, amigo lector, hablar
no sirve de mucho si no se acompaña con el hacer.
Ir a la iglesia los domingos a dejarle sus pecados al Señor,
para irse a confesar el próximo domingo nuevamente... eso no
funciona.
Si
usted quiere pregonar buenas costumbres y moral, es una sola vez la
que tendrá que confesarse... a partir de ese día, usted actúa con
buena voluntad y no tendrá que pregonar nada, menos confesar algún
error involuntario. ¿Usted
le grita al que hace un error? Incluyendo
a sus hijos naturalmente. ¿Es usted de los que se mete delante en las
filas? Ya sea en el tránsito o en el supermercado.
¿Es usted de los que paga para no hacer fila? ¿Usted le habla mal al que tiene menos dinero o posición
que usted? ¿Respeta y
ayuda usted a los mayores? Y
esto sin importar su nivel social.
Usted
es el ejemplo, páselo a chiquito y verá lo qué puede producir en
las personas pequeñas que usted le pregona con su boca de valores y
de buenas costumbres.
Bueno,
la realidad es que ahora me he dado cuenta de que es demasiado largo
lo que habría que escribir para analizar dicho artículo por
completo; pero todo sigue en el mismo camino.
Críticas a los jóvenes, sin darnos cuenta que nosotros no
somos diferentes.
Pero
antes de despedirme hay un tema que no quiero que se pase. Para
ponerle la tapa al pomo, el doctor menciona la parte financiera; él
quiere que le enseñemos a nuestros hijos a ganar dinero.
Mis lectores saben lo crítico que soy con la Inteligencia
Financiera Personal; no puedo dejar este tema de lado.
Querido
Doctor, lo que usted dice está muy bien y lo considero importante;
que los muchachos aprendan a ganarse el dinero... sin embargo,
podría ser lo peor que usted le puede regalar en su vida, si no les
enseña cómo ahorrar, invertir y gastar bien.
Si
yo llego a mi casa el día cinco y protesto porque no me alcanza el
dinero, ¿cómo quiero que a mi hijo le alcance la mesada hasta el día
30?. Si yo visto lo que
está a la moda y tengo el armario lleno de ropa, que lo único malo
que tiene es que ya me la puse para una fiesta, o que los diseñadores
dicen que ya eso no está “in”, ¿qué quiero que mi hijo haga?
Si
cambio el vehículo y el móvil cada cierto tiempo, sólo porque ya no
son lo más nuevo, ¿qué puedo esperar de mi hijo?
¿Tiene usted deudas de consumo y tarjetas que llegan al límite?
¿Qué espera que haga su hijo?
No
sea tan drástico conmigo y quiera buscar los mismos ejemplos que le
doy en su hijo; cuando su hijo hace algo, procure entender lo que
usted hace.
El
problema es que no podemos enseñarle a nuestros hijos lo que no
sabemos o no practicamos. En mis seminarios de Inteligencia Financiera Personal,
comienzo por trabajar la autoestima, ya que no hay forma de lograr
algo duradero y que haga a uno feliz en la vida, mientras no tengamos
una alta autoestima.
Ahora
bien, si usted ya no es más el ejemplo que su hijo sigue, entonces es
hora de encontrarse nuevamente con él... nunca es tarde.
En
resumen: encuéntrese con su hijo al nivel de comunicación asertiva
que la sociedad de hoy requiere, sea su ejemplo y busque las fuentes
del problema; siendo parte de él si quiere ser parte de la solución.
A
más tardar hasta la siguiente entrega.
© Ing. Diego A. Sosa. Escritor,
Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales a nivel
Internacional. CEO Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.
e-mail: Diego@DiegoSosa.info
WEB: www.DiegoSosa.info
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