TECNOLOGÍA
– TIEMPO – ESTRÉS
Los
teléfonos inteligentes están llevando a muchas personas a ser muy útiles,
y a otras a ser muy ineficientes.
Hago esta aclaración para que los que utilizan de la mejor
manera sus Blackberry, iPhone y demás teléfonos modernos, no se me
pongan en contra desde el inicio de la lectura.
¿Usa
usted estos instrumentos? De seguro ya se encontró con personas que
en su presencia los utilizan. Bien
utilizados son útiles, pero en general se están convirtiendo en una
de las peores plagas que existen.
No me diga que le gusta que mientras tiene una conversación de
negocios la otra persona esté prestándole atención a su aparato y
no a usted que le puede rendir jugosos beneficios.
¿Qué quizás el otro es importante también? O quizás es
“twitteando” o respondiendo un minimensaje a algún amigo.
Muchos
trabajan vendiendo su imagen y por eso “twittear” es parte de su
estrategia de mercadotecnia. Actualizar
de su estado a los amigos a través de su muro en Facebook, responder
inmediatamente a un comentario de alguno de sus contactos... todo eso
es parte de su trabajo.
Pero
la realidad es que son muy pocos los que necesitan estar actualizándose
y muchos los que no necesitan estar creándose estrés.
Ups, ya escuché que algunos gritaron que el jueguito con el
teléfono no causa estrés, que eso es entretención y que es lo mejor
que le ha podido pasar en cuanto a tecnología.
Y con algunos estoy de acuerdo, pero no con los que piensan así
y al final del día se quejan de que el tiempo no le alcanzó, que están
cansados, que no duermen bien o lo suficiente, que tienen demasiado
trabajo, que no se pueden repartir entre tantas tareas diarias, que el
jefe le pone mucho trabajo, que la metas son demasiado altas...
Si
usted es usuario de esa tecnología, se entretiene y no tiene ningún
problema de falta de tiempo ni abundancia de estrés, entonces le
felicito. De lo
contrario, tengo que decirle que debe hacer algo para modificar sus
procedimientos, antes que se conviertan en vicios que lo lleven a la
camilla de una fisioterapeuta y a ser adicto a las pastillas antiestrés.
Nos
perdemos la mitad de lo que está pasando a nuestro alrededor por
pensar que estamos ganando tiempo.
El cliente se siente desatendido, la pareja poco importante,
los amigos apartados... La
sociedad considera una falta de respeto que no se le ponga atención
en una conversación, no es que sean atrasados los modelos, es que no
le estamos poniendo atención. Las
reuniones son interrumpidas y la distracción es máxima.
Las personas no ponen cuidado en lo que se discute y los
resultados son desastrosos. El
tiempo de las reuniones será cada vez mayor y éstas menos
eficientes. Cada día
tendremos menos tiempo para nosotros, aunque creamos que el bichito
ese nos está ayudando; son pocos los que lo han podido dominar.
Cada
vez haremos más errores por no escuchar, perderemos más tiempo por
interrumpir, aprenderemos menos por sentarnos en un seminario a jugar
con nuestro amo moderno... sí, muchas veces somos esclavos de ellos.
Lo
más interesante es la paradoja que estamos viviendo, muchas empresas
le están poniendo en las manos a sus ejecutivos estas herramientas y
en poco tiempo tendrán que comenzar a despedir empleados por el uso
de ellas. No podrán
controlar el uso indebido, la pérdida de tiempo, el aumento de estrés,
el intercambio de mensajes personales...
Al final querrán imponer la ley por la fuerza y despedirán
algún chivo expiatorio, pero el cáncer ya estará diseminado por
todo el cuerpo.
Podemos
tomar el control a tiempo:
·
Utilicemos
la pieza para el trabajo en horario de trabajo y personal en nuestro
tiempo libre.
·
No
le pongamos caso cuando estamos en reuniones o con otras personas que
merecen nuestra atención. Casi
todo puede esperar algunos minutos.
·
Cuide
su vida, digitar mientras conduce es más peligroso que telefonear.
·
No
se deje esclavizar, sólo haga lo que es necesario y lo que quiera, el
resto lo podrá hacer en el tiempo que disponga.
·
No
hay que leer todo lo que las personas escriben, mucho menos
retransmitirlo a todos los contactos.
No aporte al info–diluvio.
Sea
usted el amo del teléfono...
© Ing. Diego A. Sosa. Escritor,
Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y
Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.
e-mail: Diego@DiegoSosa.info
WEB: www.DiegoSosa.info
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